Hierro

¿Por qué?

Me encogí de hombros.

Me has conocido en un momento extraño de mi vida  dije parafraseando a Edward Norton.  No creo que pretendiera ser ocurrente; tal vez sólo fuera una forma estúpida de quitar hierro a la pregunta.

Meditó mi respuesta con una mirada vacía y, cuando finalmente habló, detecté en su voz una nota que casi parecía lastrar sus palabras, una mezcla de aceptación y pena.

Eso se puede decir casi siempre dijo —. Todos los momentos de la vida son extraños…

Ahora que ha pasado el tiempo, podría describirlo así: su voz pesaba como una cadena rota de hierro.

Reverb

La noche se cierra hostil en los postigos desconchados. Todos los turistas han huido hacia lugares más alegres, allá abajo quizás, en las Tres Ciudades. La Valetta, la de las terrazas vacías, la de las trenzas de piedra. Una gorra olvidada en un banco. La ciudad es mía. Mientras camino voy midiendo mi vida en cada paso. Uno, dos, tres. Res. Non verba. Ocho. Un giro, tal vez a la derecha. Doce, trece, catorce. Destino: uno va escogiendo caminos sin saber adónde llevan. Desatino. Vente y 8. Infinito al revés, esto es: nunca. Escaleras que ahora suben y luego bajan. No hay un sentido. Cuarenta y dos. Pero sí hay dirección: todas las calles tienen nombre. Recuerdo una parecida a esta. Olor a lavanda. Una pareja cruza sus ecos con los míos. Manos entrelazadas en la noche calurosa. Él lleva dos copas vacías en su mano libre; en la de ella, agarrada por el cuello, una botella de vino. Morirá desangrada. Canción sin letra, con sangre entra.

Música, de repente.

Me hace perder la cuenta.

Notas fugitivas de una pentatónica. ¿Qué te aflige, guitarra solitaria? Las calles estrechas y empinadas propagan el sonido, creando un efecto onírico. Reconozco esos bendings retorcidos. De otra vida. ¿De dónde vienen? ¿A dónde van? El vello erizado en los brazos, el viento erizado en los adoquines de La Valetta. Otear las profundidades de la calle. Perseguir las notas hasta su origen, como migas blancas de pan. Banda sonora en mis noches sin estrellas. La de hoy: bajo ellas. Esta música habla lo que calla mi pena. Odiar lo que alguna vez hubiera amado, o la sensación de no haber dicho alguna cosa. Kind of blue. Algún verbo olvidado. Reverb maldito. Esta noche se ha grabado en mi memoria. Y reverbera.

Constante

Constantemente me consta la inconstancia de las constantes. Adverbio nada más empezar, seguido de una aliteración barata. Consonantes mal sonantes: mal comienzo. ¿Pero acaso puede comenzar lo que no ha acabado? ¿Acaso puede morir lo que no ha vivido? ¿O acaso puede resucitar lo que no ha muerto? Acaso ocaso. Ocaso en la casa. En la casa un queso.

Cerca del queso / se halla un hombre: / rebana su seso.

Tres versos y un suceso: hambre.